{"id":3595,"date":"2005-10-10T00:00:00","date_gmt":"2005-10-10T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/2019.sitiosur.cl\/en-rebelion-org-el-libro-analiza-los-ultimos-20-anos-de-politica-habitacional-en-chile-los-con-techo-un-cuestionado-modelo-de-exportacion"},"modified":"2005-10-10T00:00:00","modified_gmt":"2005-10-10T00:00:00","slug":"en-rebelion-org-el-libro-analiza-los-ultimos-20-anos-de-politica-habitacional-en-chile-los-con-techo-un-cuestionado-modelo-de-exportacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sur.comunidad.city\/index.php\/2005\/10\/10\/en-rebelion-org-el-libro-analiza-los-ultimos-20-anos-de-politica-habitacional-en-chile-los-con-techo-un-cuestionado-modelo-de-exportacion\/","title":{"rendered":"En Rebeli\u00f3n.org: \u00abEl libro analiza los \u00faltimos 20 a\u00f1os de pol\u00edtica habitacional en Chile. &#8216;Los con techo&#8217;, un cuestionado modelo de exportaci\u00f3n\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><P><FONT face=Verdana,Helvetica><\/FONT><\/P><FONT face=Verdana,Helvetica><FONT size=1><FONT face=Verdana,Helvetica><FONT face=Arial color=#000080 size=2><\/FONT><br \/>\n<DIV class=pretit align=left>El libro analiza los \u00faltimos 20 a\u00f1os de pol\u00edtica habitacional en Chile<\/DIV><br \/>\n<DIV align=left><B><FONT size=5><BR>\u201cLos con techo\u2019\u2019, un cuestionado modelo de exportaci\u00f3n<\/FONT><\/B> <BR><BR>Alfredo Rodr\u00edguez<\/DIV><br \/>\n<DIV><BR><A class=fuente href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/\" target=_blank>Rebeli\u00f3n<\/A><\/DIV><br \/>\n<DIV class=noticia id=TextoNoticia style=\"FONT-SIZE: 13px\"><FONT size=6><B><BR><\/B><\/FONT>La pol\u00edtica de vivienda social ha sido poco discutida desde la perspectiva de la calidad de sus productos y, menos aun, en cuanto a los impactos sociales y urbanos que esta producci\u00f3n masiva ha causado. <BR><BR>En Chile, la pol\u00edtica de financiamiento de vivienda social del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU) ha sido un \u00e9xito. Es un hecho indiscutible. En los \u00faltimos 25 a\u00f1os, ha facilitado la construcci\u00f3n de m\u00e1s de medio mill\u00f3n de viviendas sociales en el pa\u00eds.<BR><BR>Son viviendas terminadas, en terrenos urbanizados, entregadas en propiedad. Sus due\u00f1os corresponden en su mayor\u00eda a familias situadas en los dos primeros quintiles de la poblaci\u00f3n chilena. Se tiene as\u00ed un modelo de financiamiento de vivienda social que ha sido exitoso en cuanto a la cantidad de unidades producidas. <BR><BR>No obstante, con los a\u00f1os, este modelo ha mostrado limitaciones muy serias en cuanto a la calidad de vida y posibilidades de convivencia social que sus productos (las viviendas y los conjuntos habitacionales) ofrecen a los residentes.<BR><BR>Esta pol\u00edtica de producci\u00f3n de viviendas ha sido poco discutida desde la perspectiva de la calidad de sus productos y, menos aun, en cuanto a los impactos sociales y urbanos que esta producci\u00f3n masiva ha causado. <BR><BR>En el libro \u201cLos Con Techo\u2019\u2019 analizamos los 20 a\u00f1os de pol\u00edtica de vivienda social y en el, m\u00e1s que dar respuestas, presentamos algunos de los m\u00faltiples aspectos de la vida de las personas en los que incide la actual pol\u00edtica habitacional. Y a partir de esta base emp\u00edrica, que es resultado de encuestas socioecon\u00f3micas, estudios antropol\u00f3gicos y an\u00e1lisis urban\u00edsticos, procura abrir una discusi\u00f3n sobre qu\u00e9 hacer concretamente con el stock de vivienda social construida, particularmente en Santiago de Chile.<BR><BR>Para las autoridades del sector, el problema sigue siendo c\u00f3mo dar techo. Apoy\u00e1ndose en el \u00e9xito logrado, se\u00f1alan que es necesario construir m\u00e1s y m\u00e1s viviendas sociales nuevas. Sin embargo, en la opini\u00f3n p\u00fablica se ha ido generalizando un cuestionamiento del discurso oficial. <BR><BR>As\u00ed, por ejemplo, desde mediados de los a\u00f1os noventa en adelante diferentes estudios comenzaron a dar voces de alerta respecto a la calidad de los productos y la insatisfacci\u00f3n de los beneficiarios. Adem\u00e1s de tales voces, la naturaleza misma someti\u00f3 a prueba la calidad constructiva: las lluvias del invierno de 1997 tuvieron un efecto devastador en los conjuntos de vivienda social de Santiago. El Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) tuvo que reparar miles de viviendas, tarea que a\u00fan despu\u00e9s de siete a\u00f1os no concluye. Por otra parte, hay indicios de que el problema est\u00e1 cambiando: aunque el d\u00e9ficit cuantitativo se reduce anualmente en t\u00e9rminos absolutos y las autoridades del sector hablan del \u00e9xito de las pol\u00edticas, los beneficiarios est\u00e1n descontentos: diversas organizaciones de residentes de conjuntos de vivienda social protestan contra las empresas constructoras y contra el Minvu, con demandas judiciales por problemas relacionados con los est\u00e1ndares y la calidad de las viviendas, de los servicios y del equipamiento de los conjuntos habitacionales en donde viven. Estos son nuevos actores poblacionales, diferentes a los activos hace d\u00e9cadas atr\u00e1s, como las organizaciones de allegados o comit\u00e9s de los \u201csin casa\u201d. En el \u00faltimo decenio ha ocurrido una sola toma de terreno de relativa importancia.<BR><BR>Tambi\u00e9n la violencia intrafamiliar es un problema que aparece cada vez m\u00e1s relacionado con las condiciones de vida en las grandes concentraciones de vivienda social. Este es un problema social nuevo, parad\u00f3jicamente estimulado por el \u00e9xito cuantitativo de una pol\u00edtica p\u00fablica dise\u00f1ada para solucionar un problema tambi\u00e9n social. Nuestra afirmaci\u00f3n, en este libro, es que estamos frente a un problema mayor que abarca a miles de familias \u201ccon techo\u201d. Si hace veinte a\u00f1os atr\u00e1s el problema de la vivienda era el de las familias sin techo, hoy, en Santiago, el problema de la vivienda es el de las familias con techo.<BR><BR>En Santiago el stock habitacional de viviendas sociales comprende alrededor de 202 mil unidades construidas entre 1980 y 2000 (incluido), casi un mill\u00f3n de personas, poco menos de la quinta parte de la poblaci\u00f3n del Gran Santiago. Los residentes en estas unidades son en general personas que est\u00e1n insatisfechas con la calidad de su vida cotidiana. Dicen que quieren irse a otros barrios y no pueden hacerlo, porque son pobres y porque no existen otras alternativas habitacionales. Por dar una cifra, el 65 por ciento de las familias que residen en conjuntos de vivienda social en Santiago manifiesta intenci\u00f3n de irse de dichos conjuntos y de los barrios donde viven actualmente (SUR 2002). <BR><BR>En general, los proyectos de vivienda social cubren una extensi\u00f3n urbana relativamente peque\u00f1a, pero de alta densidad. Cada proyecto utiliza al m\u00e1ximo la capacidad del terreno, con poca o escasa relaci\u00f3n con los terrenos aleda\u00f1os. Hay nulo dise\u00f1o urbano y escaso dise\u00f1o arquitect\u00f3nico de las unidades.<BR><BR>En estas materias, la discusi\u00f3n se plantea err\u00f3neamente cuando se dice que, al decidir las opciones de pol\u00edtica habitacional, hubo un dilema entre el n\u00famero y la calidad, y que se opt\u00f3 por la cantidad. Al observar el dise\u00f1o de la mayor\u00eda de los conjuntos habitacionales, se puede concluir que no hubo tal dilema. La calidad nunca estuvo en juego. Los criterios que han guiado las decisiones sobre vivienda social no han sido de urbanismo, de arquitectura o de calidad de vida de los residentes. <BR><BR>Ha predominado el financiamiento, el criterio mercantil, cuya expresi\u00f3n ha sido el mayor n\u00famero de soluciones posibles. Para ser justos, habr\u00eda que se\u00f1alar que al comienzo de los noventa, aparec\u00eda la urgencia de dar el mayor n\u00famero posible de soluciones habitacionales. Sin embargo, con el transcurso de los a\u00f1os, la meta cuantitativa se convirti\u00f3 en criterio de excelencia del ministro de Vivienda de turno, y ah\u00ed el criterio mercantil y el criterio pol\u00edtico coincidieron: mejor ministro quien hace m\u00e1s casas; la calidad, la localizaci\u00f3n, el entorno, no otorgan puntaje en el escenario pol\u00edtico.<BR><BR>La experiencia de 25 a\u00f1os de subsidio habitacional nos demuestra que para lograr una producci\u00f3n masiva es necesario contar con un mecanismo de financiamiento. Obviamente ese es un elemento indispensable para una pol\u00edtica de vivienda, pero es s\u00f3lo uno de sus componentes. Al revisar las Memorias Anuales del Minvu, o documentos de la C\u00e1mara Chilena de la Construcci\u00f3n, se encuentra un registro contable de las unidades iniciadas o de los subsidios otorgados anualmente, de las empresas que construyeron, o de la focalizaci\u00f3n de los programas. <BR><BR>Estos registros son importantes, pero insuficientes: no dan cuenta de elementos que son parte inherente de una pol\u00edtica de vivienda social, como la habitabilidad de las viviendas, las condiciones espaciales de las viviendas y de los conjuntos que inciden en las relaciones al interior de las familias y entre las familias que los habitan, o la inserci\u00f3n de los conjuntos habitacionales en las ciudades. Son parte inherente porque se trata de aspectos que se dan en toda pol\u00edtica habitacional, ya sea como presencias o como ausencias, como factores positivos o negativos. Si una pol\u00edtica los considera, est\u00e1n all\u00ed como elementos de bienestar e integraci\u00f3n; si los ignora, existen all\u00ed como causas de malestar y guetizaci\u00f3n.<BR><BR>Para las familias de bajos recursos \u2014John Turner ya lo se\u00f1alaba a principios de los a\u00f1os sesenta\u2014, hay algunas condiciones que sus viviendas deben cumplir: (a) La localizaci\u00f3n de la vivienda debe servir para aprovechar las oportunidades que ofrece la ciudad, el lugar es muy importante; (b) En un primer momento, el lugar puede primar por sobre la calidad y tama\u00f1o de las viviendas, siempre y cuando \u00e9stas sean flexibles y ofrezcan la posibilidad de mejorar progresivamente respondiendo a las necesidades cambiantes de las familias; (c) Lo importante es el proceso de mejoramiento progresivo de las viviendas y del barrio, que con el tiempo permite una valorizaci\u00f3n de los inmuebles. <BR><BR>En esa perspectiva, la seguridad de la tenencia constituye un resguardo financiero para las familias pobres frente a un futuro incierto; (d) El acceso a la nueva vivienda es un proceso social a trav\u00e9s del cual las familias se apropian del lugar, se construye una comunidad y se asegura una convivencia entre los vecinos. Es bastante m\u00e1s que el cumplimiento de tr\u00e1mites burocr\u00e1ticos.<BR><BR>La vivienda social no es simplemente una mercanc\u00eda que se produce y se vende en el mercado. As\u00ed, en este libro se se\u00f1alan diferentes dimensiones que una pol\u00edtica habitacional orientada a responder a las necesidades de las familias de bajos recursos debiera considerar: un producto flexible, modificable; incorporado a la trama urbana, que d\u00e9 acceso a las oportunidades que la ciudad ofrece; la organizaci\u00f3n de los sujetos de la acci\u00f3n habitacional, para facilitar la construcci\u00f3n progresiva de barrios; el desarrollo urbano desde la perspectiva de la planeaci\u00f3n estrat\u00e9gica y din\u00e1mica m\u00e1s all\u00e1 de la tradici\u00f3n regulatoria. Esto supone, siguiendo a Ascher (2004: 81-82), \u201cm\u00e1s competencias t\u00e9cnicas, sistemas de inspecci\u00f3n y bases de datos mucho m\u00e1s elaborados [&#8230;] y m\u00e1s democracia\u201d.<BR><BR>Tales son los planteamientos que gu\u00edan el desarrollo de este el libro. En su primera parte, \u201cLa pol\u00edtica de vivienda social\u201d, se hace un recuento en detalle de la pol\u00edtica de financiamiento a la vivienda social en vigencia, desde sus inicios a fines de los a\u00f1os setenta hasta principios de los a\u00f1os 2000. Este registro muestra el desarrollo y evoluci\u00f3n de una pol\u00edtica de financiamiento de la vivienda social en un largo per\u00edodo, y permite entender en qu\u00e9 medida el mercado de la vivienda es una construcci\u00f3n del Estado. En palabras de Bourdieu (2001: 107-108): \u201cHay sin duda pocos mercados que, como el de la casa, no s\u00f3lo est\u00e9n controlados, sino que sean verdaderamente construidos por el Estado, muy especialmente por medio de la ayuda otorgada a los particulares, [&#8230;] favoreciendo m\u00e1s o menos a tal o cual categor\u00eda social y, de ese modo, a tal o cual sector de constructores\u201d.<BR><BR>La intervenci\u00f3n del Estado v\u00eda normas, regulaciones, financiamiento, exenciones tributarias, subsidios, garant\u00edas a los pr\u00e9stamos, etc\u00e9tera, es central en el comportamiento de los distintos agentes del mercado de la vivienda social: bancos, empresas constructoras, propietarios de terrenos, compradores. En este escenario, el Cap\u00edtulo 1 pone \u00e9nfasis en el papel que han desempe\u00f1ado los subsidios habitacionales en el \u00e9xito cuantitativo de la producci\u00f3n de vivienda social en Chile. <BR><BR>La paradoja de este \u00e9xito, como se establece en el Cap\u00edtulo 2, es que la producci\u00f3n masiva de viviendas sociales ha terminado creando nuevos problemas habitacionales. El stock construido de viviendas sociales es ahora un gran problema habitacional: el problema de los \u201ccon techo\u201d.<BR><BR>Es decir, la soluci\u00f3n dada al problema de los \u201csin techo\u201d \u2014la producci\u00f3n masiva de vivienda social\u2014 ha llevado a una situaci\u00f3n de insatisfacci\u00f3n de sus beneficiarios respecto a la materialidad y dise\u00f1o de las viviendas y su entorno; y particularmente respecto de las condiciones de convivencia familiar y social que en ellas se dan, y de su marginaci\u00f3n de la ciudad. El stock construido hoy d\u00eda es un problema habitacional, pero tambi\u00e9n social. En el Cap\u00edtulo 3 se postula que ello requiere no s\u00f3lo preguntarse c\u00f3mo mejorarlo materialmente, sino c\u00f3mo construir en sus habitantes, identidad, confianza y participaci\u00f3n social.<BR><BR>En la segunda parte del libro, \u201cDel campamento a la vivienda social\u201d, se relee la pol\u00edtica de vivienda social actual y sus productos, pero esta vez desde la experiencia de sus destinatarios: los residentes en los conjuntos habitacionales generados a partir de esa pol\u00edtica, que tambi\u00e9n tienen un diagn\u00f3stico sobre la materia. <BR><BR>En el Cap\u00edtulo 4, en que se sigue el paso desde el \u2018campamento\u2019 hasta la \u2018villa\u2019, se contraponen los aspectos positivos y limitaciones de los modelos de organizaci\u00f3n espacial derivados de las pr\u00e1cticas populares, y de aquellos que son producto de las pol\u00edticas de vivienda. Se contrasta as\u00ed la complejidad espacial de los campamentos a la uniformidad de los conjuntos de viviendas sociales; la organizaci\u00f3n a la fragmentaci\u00f3n; la \u201ctoma\u201d como acto de integraci\u00f3n a la ciudad, a la expulsi\u00f3n de la ciudad que perciben los habitantes de las villas. <BR><BR>Esto dicho sin el prop\u00f3sito de romantizar los campamentos, sino para destacar aspectos que las respuestas actuales no recogen y que podr\u00edan enriquecerlas. Es indiscutible que ha habido mejoras en las condiciones de habitabilidad, en particular lo referido a la sanidad, y la regulaci\u00f3n legal de las propiedades; sin embargo, persisten graves problemas asociados a la pobreza y exclusi\u00f3n, y se ha perdido la riqueza de las redes sociales. Como se desarrolla en el Cap\u00edtulo 5, en el diagn\u00f3stico de los mismos pobladores \u201ccon techo\u201d, \u201cla vivienda mejora la calidad de vida de las personas, [pero] los deseos de superaci\u00f3n de la pobreza se topan con la evidencia de una realidad que, contra las expectativas de la gente, no propicia procesos de movilidad social. Los ingresos siguen siendo los mismos, las deudas y los gastos mayores, el barrio contin\u00faa igual o peor, el espacio de la familia se ha hecho m\u00e1s restringido; la urgencia de la sobrevivencia sigue siendo tanto o m\u00e1s central que antes en la vida de las familias\u201d.<BR><BR>Una de las interrogantes que se plantea en el libro a partir de esta realidad excluyente se refiere a las posibilidades de integraci\u00f3n de los residentes de las villas a sus nuevos barrios, en tanto vecinos; y al Estado, en su calidad de ciudadanos; ambos en t\u00e9rminos del derecho de pertenencia a una unidad territorial, cultural y econ\u00f3mica. <BR><BR>Esto se explora en el Cap\u00edtulo 6 a partir de dos preguntas muy espec\u00edficas, y no contempladas en las pol\u00edticas habitacionales: \u201c\u00bfQu\u00e9 pasa en la vida de las personas m\u00e1s pobres cuando obtienen la primera casa propia? \u00bfQu\u00e9 transformaciones ocurren en las relaciones familiares, vecinales, con el Estado y con el entorno en general?\u201d La respuesta nos lleva a valorizar la organizaci\u00f3n de los pobladores y su participaci\u00f3n en los procesos de acceso a la vivienda, y a relevar una ausencia: \u201cel Estado no encuentra entre sus mecanismos los necesarios para relacionarse con ellos desde su nueva condici\u00f3n, la de pobres con techo. <BR><BR>Al contrario, los mecanismos usados por el Estado son los mismos que aplica para relacionarse con la clase media o con quienes est\u00e1n en extrema pobreza: los coloca en una de esas dos categor\u00edas. En su nueva condici\u00f3n, no existen para el Estado\u201d. Frente a esta situaci\u00f3n de exclusi\u00f3n y las posibilidades de integraci\u00f3n, el Cap\u00edtulo 7 distingue entre integraci\u00f3n funcional e integraci\u00f3n simb\u00f3lica: \u201cLa integraci\u00f3n funcional supone la interdependencia con un todo social; la integraci\u00f3n simb\u00f3lica, en cambio, supone la implicaci\u00f3n de los sujetos en cuanto ciudadanos en un sistema de derechos, normas y valores\u201d. Desde esta perspectiva, se puede afirmar que las pol\u00edticas de vivienda social mejoran \u201cen el corto plazo la integraci\u00f3n funcional de las familias \u2014es decir, se resuelve el problema de los sin techo\u2014\u201c, pero no han contemplado \u201cla construcci\u00f3n de una comunidad de sociabilidad y sentidos desde donde sostener procesos de construcci\u00f3n de sujetos y ciudadanos\u201d.<BR><BR>Aqu\u00ed se vuelve a Bourdieu, en su afirmaci\u00f3n de que tratar la casa como un mero bien de capital y su compra como una estrategia econ\u00f3mica en el sentido restringido del t\u00e9rmino, haciendo abstracci\u00f3n de la trayectoria recorrida por aquellos que la habitar\u00e1n \u2014como do\u00f1a Bernarda, en el Cap\u00edtulo 8\u2014 es simplemente despojarla de todas sus propiedades hist\u00f3ricas y simb\u00f3licas.<BR><BR>En el cap\u00edtulo 9, que cierra la segunda parte, la pregunta sobre c\u00f3mo recuperar la vida social en los conjuntos de vivienda social se abre en diversas interrogantes, que se pueden sintetizar en c\u00f3mo continuar con programas de vivienda masiva, y a la vez resolver los problemas del stock habitacional y las necesidades sociales y culturales que surgen en esos asentamientos urbanos.<BR><BR>Todo lo anterior, con sus luces y sombras, desemboca en el libro en una conclusi\u00f3n optimista respecto de la pol\u00edtica habitacional en Chile. La fotograf\u00eda de la portada muestra la desesperaci\u00f3n y audacia con que los residentes de las villas intentan responder a sus necesidades ampliando las viviendas que les ha entregado el mercado. Es una respuesta fr\u00e1gil, porque esa audacia y libertad no forma parte hoy del marco institucional de las pol\u00edticas sociales o habitacionales, que los excluyen como actores; tampoco de la agenda pol\u00edtica, que hasta muy recientemente no los consideraba; y menos de los dise\u00f1os de ingenieros, arquitectos y urbanistas. <BR><BR>Pero no estamos al final del camino, estamos en un punto de inflexi\u00f3n. Si se sigue haciendo lo mismo \u2014esto es, aplicar una pol\u00edtica de financiamiento de vivienda social sin considerar la participaci\u00f3n y necesidades de sus destinatarios, la organizaci\u00f3n interna de los conjuntos y su inserci\u00f3n en la ciudad\u2014, los efectos se har\u00e1n irrecuperables. Al contrario, si se reconoce que el stock existente es un problema, podemos decir que se ha cumplido una primera etapa: los sin casa tienen techo. La tarea ahora es hacer de ese techo una vivienda digna, y de los conjuntos, barrios integrados a la ciudad.<BR><BR><I>Alfredo Rodr\u00edguez es Arquitecto, Vicepresidente del Colegio de Arquitectos de Chile e investigador de Sur,-Corporaci\u00f3n de Estudios Sociales y Educaci\u00f3n<\/I><\/FONT><\/FONT><FONT size=1><STRONG><BR><\/STRONG><BR><A href=\"\/sur\/archivos\/fotos_de_noticias_y_otros\/Rebelion_%20%E2%80%9CLos%20con%20techo%E2%80%99%E2%80%99,%20un%20cuestionado%20modelo%20de%20exportaci%C3%B3n.zip\">Ver nota en&nbsp;PDF<\/A><\/A><\/A><\/A><BR><BR><BR>Fuente: <A href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=20920\">http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=20920<\/A><\/FONT><\/FONT><\/FONT><\/DIV>   <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P><FONT face=Verdana,Helvetica><\/FONT><\/P><FONT face=Verdana,Helvetica><FONT size=1><FONT face=Verd\n<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5822,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6,7],"tags":[],"class_list":["post-3595","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","category-sur"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/sur.comunidad.city\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3595","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/sur.comunidad.city\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/sur.comunidad.city\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sur.comunidad.city\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sur.comunidad.city\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3595"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/sur.comunidad.city\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3595\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/sur.comunidad.city\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3595"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/sur.comunidad.city\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3595"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/sur.comunidad.city\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3595"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}