El desarrollo de las organizaciones de la sociedad civil (OSC) en América Latina ha ido de la mano del proceso de relativa democratización política regional (Viveros, 2015). En Chile, la sociedad civil organizada en diversas formas ha tenido una presencia histórica relevante, que puede remontarse desde la conformación de las «sociedades de socorros mutuos”. Los datos de las organizaciones de la sociedad civil registradas de manera formal desde finales del siglo XIX por el Registro Civil comprueban la existencia de estas agrupaciones, constituidas algunas en torno a la lucha por la ampliación de las libertades públicas (Ramis et al., 2013).